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Akita Inu

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Akita Inu
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Akita Inu: Tu nueva mascota

El Akita Inu es un perro de gran tamaño y constitución, inteligente, protector y la mascota perfecta para toda la familia.

Estos perros son en su mayoría precavidos y algo cohibidos. Suelen estar tranquilos a lo largo del día y mantienen la calma en situaciones un poco turbias. De igual forma, el Akita Inu es leal a sus dueños, actitud que le ha dado gran popularidad alrededor del mundo, siendo Japón en donde más se les conoce y venera.

Al día de hoy, el Akita Inu es un perro de ambiente familiar, aunque también puede ser un perfecto guardián si se le entrena adecuadamente. Es de apariencia elegante y segura, incluso puede llegar a ser soberbio pero al mismo tiempo súper tierno, una combinación enigmática e interesante.
Sin duda, el Akita Inu es una raza milenaria que tiene grandes secretos que ofrecernos.

El Akita Inu, también conocido como “el perro japonés”, es de contextura grande, es muy fuerte, incluso se llegó a utilizar para cazar osos algunos siglos atrás.

Su pelaje, todo un espectáculo, es de una textura aterciopelada y esponjosa; lo podemos hallar en colores blancos, rubios o rallados. Su cola es gruesa y enroscada sobre su espalda. En cuanto el peso, si bien es cierto que pueden llegar hasta los 50 kilogramos, lo ideal es que en promedio pese 40 kilogramos, dependiendo de la actividad física constante a la que se someta.

Actualmente lo podemos hallar en pocas partes del mundo, pero fundamentalmente en Japón, de hecho es monumento nacional de este país asiático. Allí fue donde se desarrolló la raza, hace siglos, cuando era utilizado para la caza y la pelea.

También lo podemos ver en algunos países europeos, pues varios Akita Inu fueron llevados al viejo continente durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, éstos eran utilizados para desprender su hermoso pelaje con el fin de cubrir a los soldados del frío.

En algunos lugares de Estados Unidos también podemos encontrar ciertos ejemplares de esta raza en diversidad de versiones. Esto se debe a que, durante la guerra, militares norteamericanos adoptaron algunos cachorros para llevarlos a su país.

Así mismo, en Canadá también se pueden ver algunos Akita Inu genuinos, no obstante, expertos en la raza aseguran que a pesar de existir diferentes versiones y cruces de ella, el honorable Akita Inu japonés es difícil de localizar.

Pueden vivir un promedio de 10 a 12 años si se les cuida y alimenta correctamente. Los Akita Inu son de cuidado exigente, por ejemplo, en Japón las familias que ya no cuentan con recursos para mantenerlos deben entregarlos al Estado, el cual asume la protección del perro.

Pero sobre todo, el Akita Inu demanda un entrenamiento especial porque no son sumisos ni sociables. Lo ideal es mantenerlos en un espacio suficientemente amplio para que haga ejercicios y pueda entrenar. De esta manera, podrá llevar un estilo de vida estable que lo ayude a vivir durante mucho tiempo.

Gracias a su pelaje, el Akita Inu puede tolerar temperaturas muy bajas. A pesar de ello, se debe criar en climas templados o frescos. Es por ello que como su dueño no puedes mantenerlo en climas tropicales o con altas temperaturas.

Por lo general, esta raza de perro vive feliz y sin complicaciones en países como Estados Unidos, Canadá, y por supuesto Japón, debido a que sus zonas climáticas concuerdan con sus características. En contra parte, probablemente tendrán problemas en su piel si se crían en la costa del Caribe, por ejemplo.

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Es probable que toleren el calor con un cuidado extremo a su piel, pero no por tiempo prolongado. Además de los países antes mencionados, esta mascota es posible que pueda vivir sin problemas en España, Francia o en algún otro país europeo con estaciones de clima pronunciado.

Akita Inu: Tesoro nacional en Japón

No es casualidad que los Akita Inu sean un tesoro nacional para Japón, y que incluso se encuentren estampillas y estatuas en su nombre. Esta raza es una de las más honorables, no sólo por su historia de pelea y supervivencia sino por la profunda lealtad que mantienen con sus protectores.

Historia del Akita Inu

El Akita Inu es una raza originaria del imperio del sol naciente con gran difusión a nivel internacional y con información que data desde hace 3000 años atrás.

A pesar de no conocer con exactitud el momento en el que se da el origen de la raza, la representación de perros con sus características se remonta hacia la Edad de Piedra en donde su función principal era la caza y guardia.

Durante el período de Yayoi también conocido como la Edad del Bronce, son encontrados diversos objetos en los que se apreciaban perros con aspectos similares al Akita de hoy en día, con orejas alzadas y colas rizada, todo esto aproximadamente 300 años A.C.

Su nombre proviene de una característica particular de todas las razas caninas en Japón, las cuales incluyen el lugar origen (Akita, una provincia nor-oriental) en conjunto con “Inu” o “perro” en japonés. Este can es uno de los más grandes en todo el país asiático y sin duda, el más venerado.

Con la llegada de algunos perros de otras razas provenientes de diferentes lugares de Asia, aún más de China y Corea se realiza un cruce que disminuye la pureza de los Akita nativos. Sin embargo esta situación sucede solo durante un periodo de tiempo determinado hasta la puesta en marcha de acciones para preservar los primeros ejemplares.

Antes de ser llamado por su nombre actual, fue conocido como “Perro de Odate” haciendo referencia a una ciudad situada en la provincia de Akita, también llamada “ciudad del perro”. El nombramiento oficial del Akita Inu se dio apenas en el año 1931 con el objetivo de preservar su especie, siendo declarado como un monumental natural en Japón.

Desde 1603 en adelante la función de la raza fue exclusivamente la pelea, en la búsqueda de desarrollar su fuerza y resistencia. Esto en conjunto al cruce con algunos Tosas Inu y Mastines, ocasiona la perdida de características originales en la raza, destacándose las capas de pelo por su tipo spitz.

3 siglos después se prohíben las peleas caninas en Japón, dando fin a un periodo difícil para el Akita, pero sin poder recuperar su tamaño original.

Los primeros Akita Inu

Previo al año 1930 no es mucha la información existente de la raza, teniendo en cuenta solo algunos indicios de sus primeros pasos y posibles épocas de desarrollo. Los ejemplares más conocidos del Akita Inu y a los cuales se hace referencia en diversos libros son Babagoma-Go y Tochini-Go, pertenecientes a Mr. Kunio Ichinoseki y Mr. Isumi respectivamente.

Otro de los perros que más importancia ha obtenido a lo largo de la historia es Ichinosek Goma-Go, que posteriormente daría vida a Goromaru-Go, ambos con gran relevancia en la conservación de la raza.

Goromaru-Go gozó de gran reputación en todo Japón por procrear a los “Moku” o perros de colores mezclados, dándole un puesto de semental en todas las exposiciones.

Llegada del Akita a Estados Unidos

Las razas cuyo desarrollo y crecimiento han sido establecidas formalmente en su país de origen no cuentan inicialmente con reconocimiento y atención en otras fronteras. Los primeros Akita Inu en ingresar a Estados Unidos no generaron un alto interés en los aficionados y amantes de los perros en la región, careciendo de importancia durante algunos años.

Hellen Keller, una famosa norteamericana fue de las primeras personas en cuidar algunos ejemplares de la raza, específicamente 2 de ella en la ciudad de Nueva York.

La llegada de este enigmático can se dio en primer lugar a través de soldados que cumplían el servicio militar en Japón y a su regreso, optaron por hacerse con ellos y exportarlos. California fue uno de los estados en donde mayor número de Akita Inu llegó, manteniéndose esta estadística hasta el día de hoy.

El interés hacia la raza no fue inicialmente elevado a pesar de los esfuerzos de sus importadores, ocasionando un lento crecimiento y progreso de la misma. Debido a la variedad de especímenes como consecuencia de todos los cruces no existió un consenso que lograra el desarrollo de programas de crianza específicos y bien establecidos.

Los primeros años del Akita en este continente fueron extremadamente difíciles. Las barreras sociales de una población con poco conocimiento sobre la raza fue motivo de grandes batallas para lograr su establecimiento oficial. La mayoría de los nuevos criadores no tenían idea de cómo actuar frente a este animal lo que produjo graves problemas en su crianza.

Con el paso del tiempo eran muchas las organizaciones caninas creadas para apoyar el desarrollo del Akita Inu sin resultados positivos. Es apenas para el año 1952 cuando se funda el Akita Dog Association de la mano de Kelly Spellmeyer. En 1956 abre sus puertas el Akita Kennel Club que posteriormente sería llamado Akita Club of America.

Es aceptado de forma oficial en julio de 1955 dentro de los Miscellaneous Class o una especie diversa, abriendo un camino de posibilidades para que en la actualidad goce de afecto e interés por los aficionados caninos.