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Galgo Italiano

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Galgo Italiano
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Introducción de la Raza

¿Qué piensas al oír la palabra galgo?, a muchos se les viene a la mete un perro muy largo y ágil, el mejor can para competir en las carreras de velocidad; pues bien, ¿qué pensarías ahora si te dijesen qué existe una versión en miniatura de estos velocistas?, seguramente creerás que se trata de una broma, pero la realidad es que este perro existe, es el galgo italiano o pequeño lebrel.

Son una raza de perros muy pequeños, miden entre 32 y 38 centímetros de longitud y pesan entre 4 y 5 kg, puede que no sea mucho en comparación con otros galgos, pero eso no les impide ser estupendos perros en las competiciones o como perro doméstico.

• ESPACIO NECESARIO PARA VIVIR: Son perros pequeños y como tal no necesitan demasiado espacio para vivir, se sentirán igual en una casa de campo que en un apartamento, pero aquellos que vivan en un apartamento deben ser sometidos a rutinas de diarias de actividad física.

• EJERCICIO NECESARIO: Todos los galgos son perros preparados para correr, por eso el galgo italiano lleva la carrera en su sangre, estos perros delgados pueden incluso alcanzar los 60 km/h, una cifra que impresiona a muchos sobre todo tratándose de canes tan pequeños, de hecho son los perros pequeños más rápidos del planeta.

El cuerpo balanceado del galgo se ha formado durante generaciones para resistir carreras de alta exigencia, por lo tanto dejarlo sin hacer actividad física podría causarle serios problemas de salud, el dueño debe ser consciente de esto y ocuparse de brindarle a su perro las oportunidades para ejercitarse, paseos constantes y gran cantidad de horas de juego en el parque son algunas de las medidas que debería tomar en cuenta.

• ESPERANZA DE VIDA: En general viven mucho tiempo, su vida promedio ronda los 15 años, pero se han reportado algunos ejemplares que han vivido hasta 20 años. Muchos se confunden por la apariencia del galgo y creen que es un perro frágil, pero la verdad es que su salud es muy robusta, las enfermedades casi no lo afectan (incluyendo las congénitas).

Aun así, estos perros requieren buena alimentación y control de vacunas para asegurarles una larga vida, los primeros años son particularmente vitales, en esa etapa sus huesos aún no se desarrollan bien y podrían incluso romperse si no se tiene cuidado.

• PELAJE: Es bastante liviano, se trata de un manto corto y liso, su coloración suele ser uniforme, predominan entre las tonalidades el blanco, canela, gris o amarillo; sin embargo, las manchas en el abdomen o las patas son aceptables.

• CLIMA ADECUADO: Los galgos en general son perros muy afectados por los climas fríos, debemos recordar que sus cuerpos esbeltos están preparados para refrigerarlos de modo que puedan correr sin impedimentos, pero esto hace que no puedan calentarse lo suficiente en invierno, peor aún si el clima es húmedo también.

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Los galgos italianos conservan esa característica, pero en su caso se ve acentuada debido a su pequeño tamaño. Por lo tanto, cuando llega el invierno, debemos tener cuidado de mantener a nuestro pequeño corredor en ambientes más templados. Sin embargo es posible sacarlo a pasear siempre que se tomen las previsiones adecuadas con respecto a su abrigo, también debemos cuidar que lleve una alimentación balanceada a fin de evitar resfriados.

Personalidad del Galgo Italiano

¿Cómo es un galgo italiano?, podríamos resumirlo en una palabra: enérgico, estos perros adoran saltar, correr trepar y brincar, no es descabellado que salten hacia el dueño para saludarlo, o que se lancen al comedor con un solo brinco.

Dependen demasiado de su dueño, al cual se apegan por completo y le brindan completa devoción. Cuando el amo está en casa el perro lo seguirá a todos lados, por eso siempre debemos ser cuidadosos para no pisarlos.

Son perros muy sensibles emocionalmente, demasiados gritos o regaños podrían hacerlo sentirse inseguro o estresado, incluso podría estropear el vínculo que tiene con su amo. Por todo esto es necesario que se utilice mucho el reforzamiento positivo a la hora de criarlos, esa es la mejor forma para entrenarlos sin causarles problemas de autoestima.

En general pueden tener problemas de obediencia si no se los entrena adecuadamente, además el clima frío podría convertirse en un impedimento si se quiere enseñárseles a hacer sus necesidades afuera de la casa, estos son algunos obstáculos que enfrenta en el dueño de un galgo italiano para convivir bien con él.

No son perros agresivos, sus dueños no se suelen quejar de sus ladridos, pero son reservados con los extraños, esto puede resolverse con un acercamiento a otras personas desde que son cachorros.

Los galgos italianos no son la mejor opción para un hogar con niños, su cuerpo es algo frágil y podría ser lastimado si lo tratan bruscamente, además su carácter es más bien reservado con los infantes, de esta manera, si pensamos criar uno debemos enseñarle a los pequeños de la casa que lo traten con respeto y cuidado.

Con otras mascotas no tendrán enfrentamientos, tienden a llevarse bien, incluso es común verlos tirados en los muebles junto a otros perros o incluso gatos, sin ninguna distinción, aun así no se recomienda juntarlos con razas de perro más grandes, puesto que el juego o las actividades en conjunto podrían terminar en accidentes donde se perjudique el frágil cuerpo del galgo.

Historia del Galgo Italiano

Muchos se sorprenden al descubrir la existencia de un Galgo tan pequeño como el galgo italiano, estos perros también se conocen como “pequeño lebrel” y deben tal nombre a sus pequeñas dimensiones siendo esta la raza de galgo más pequeña que existe. Por su puesto sus orígenes están estrechamente relacionados con los de las otras razas de galgo sin embargo su historia difiere en ciertos detalles los cuales favorecieron la aparición del perro italiano actual.

Todas las razas de galgo son muy antiguas, sus ancestros aparecieron en Egipto hace aproximadamente 3000 años. Ya en esa época los egipcios disfrutaban de las maravillas de tener un galgo de tamaño reducido, sin embargo aquellos ejemplares seguían siendo más grandes que sus descendientes actuales.

El pequeño lebrel fue muy querido por los egipcios, eran admirados a tal punto que debían ser honrados con el mismo nivel de cuidados que ameritaban los faraones y sus reinas. Por supuesto al momento de su muerte también recibirían los cuidados funerarios propios de la realeza, esto ha permitido que algunos ejemplares momificados puedan exhibirse en la actualidad en el museo del Cairo.

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Estos ancestros del galgo italiano aun deberían recorrer medio mundo para llegar hasta Italia y eso lo lograrían gracias a los aportes del Imperio Romano, las tropas introdujeron esta raza en Europa aproximadamente en el años 600 a.C. sus cuerpos agiles les permitían combatir fácilmente los ratones que amenazaban las aldeas, así mismo los hacía ideales para acompañar a los romanos en sus cacerías.

Los hombres no eran los únicos que los adoraban, las damas patricias amaban a los pequeños lebreles, por lo tanto compartirían mucho tiempo juntos. Como es de esperarse un perro tan popular llamaría la atención de los artistas, por eso es posible encontrar esculturas de esta raza que datan del siglo I a.C.

En Pompeya descansan otras de las evidencias contundentes de la existencia del galgo italiano en esa época. En esa ciudad ocurrió una terrible erupción volcánica en el año 79d.C. Debido a la ceniza volcánica los restos de los romanos antiguos y sus mascotas fueron petrificados y conservados a la perfección hasta la actualidad.

Es posible que en tal lugar se originase la frase legendaria de “cuidado con el perro” sin embargo en este caso no sería usada como una advertencia contra perros muy agresivos, sino para que los visitantes estuviesen al pendiente de no pisar al frágil can.

El Galgo Italiano en la edad media

Con la caída del imperio romano los galgos italianos se volvieron perros autóctonos de Italia, allí fueron muy apreciados durante la edad Media y sería distribuidos al sur de Europa como “perro de reyes”, es esta época cuando empiezan a ser conocidos como “Piccolo Levriero Italiano” (pequeño lebrel italiano).

Muchas familias importantes deseaban tenerlos, ya que eran fabulosos para la caza la cual era un pasatiempo favorito de las clases altas. Entre las familias más poderosas que los poseían se encontraron los Medici, Los Gonzaga y los Sforza.

Para esa época habían llegado a Alemania donde se los conocía como Windspiel (juguete del viento) probablemente debido a su gran velocidad y su gusto por los saltos. Para el siglo XVII llegaron también a Inglaterra y a partir de allí comienza su verdadero período de gloria en el Viejo Continente.

Muchos monarcas adoraban tenerlos cerca, incluyendo a Mary (Reina de Escocia), Anna (Princesa de Dinamarca) y Carlos I; así mismo numerosos artistas plasmaron sus características en sus pinturas. Dichas características habían permanecido casi sin alteraciones desde los tiempos romanos, sin embargo a partir del siglo XIX, fueron criados para hacerse cada vez más pequeños.

Esta moda trajo ciertas consecuencias para la raza, los nuevos ejemplares fueron cada vez más pequeños y delgados, pero también empezaron a tener problemas con la fertilidad. Así mismo su enanismo inducido se tradujo en cráneos más redondos y ojos más saltones.

El Galgo Italiano en la actualidad

Los problemas de enanismo continuarían por muchos años, hasta que varios criadores italianos se dieron a la tarea de reconstruir la raza original luego del fin de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo estos esfuerzos no conseguirían frutos hasta los años 50, a partir de entonces la raza se encontró completamente fuera de peligro.

Con la raza restaurada fue posible crear el Círculo del pequeño Lebrel Italiano en el año 1956, dicho círculo contó con el apoyo de la Marquesa María Luisa Incontri Della Stufa. Gracias al círculo del pequeño lebrel se creó el primer patrón racial el cual aseguraría que ya no se incurriría nuevamente en los errores del pasado.

Gracias a la ardua labor del círculo fue posible que los galgos italianos mostrasen nuevamente su morfología armónica del pasado. Gracias a tales cambios fue posible su reconocimiento por las asociaciones caninas internacionales, además se le permitió la participación en exhibiciones donde destacaría por su bella apariencia, su gran agilidad y su increíble obediencia.

No hay duda de que los galgos italianos han tenido una historia compleja, aunque no son actualmente una de las razas de perros más populares, no hay duda de que se han convertido en perros de compañía excelentes que son muy amados por sus muchos dueños.