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Yaguarundi

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🐾 Gato Yaguarundi: Tu nueva mascota

El gato yaguarundí o puma yaguarundí, denominado científicamente como Herpailurus yagouroundi, es un  gato silvestre, un felino salvaje que es endémico en la mayor parte de las regiones y países de las Américas, donde forma parte de la fauna normal del bosque tropical húmedo de vegetación densa y abundante. Recientemente, la expansión o más bien, intromisión del humano y sus actividades, principalmente, agrícolas, en los ambientes naturales de esta raza, han ocasionado cambios poblacionales en los yaguarundí que impactan negativamente su mantenimiento y conservación.

Son gatos silvestres de aspecto único, algunos lo conocen como “gato nutria” porque la apariencia tan peculiar que tiene. Vemos que el yaguarundí es un gato de dimensiones pequeñas entre los felinos salvajes, con un cuerpo de líneas delgadas y finas, de patas cortas pero muy ágiles, y con una larga cola que casi iguala la longitud del cuerpo, además el cuello es alargado para sostener una cabeza pequeña y redondeada con ojos y orejas pequeñas, tiene un aspecto inconfundible. Además, este gatito se reviste con un pelaje de colores sólidos y uniformes, tonos marrones, negros o grises son lo usual, aunque se ha comprobado que el color del pelaje varía un tanto de acuerdo con la zona donde habite, si es más húmeda o seca.

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En su personalidad, este gato yaguarundí es un felino astuto e inteligente, además es sumamente veloz y ágil, le encanta nadar, puede saltar hasta dos metros de alto si va a cazar un ave, así como puede pasarse trepando entre las ramas, no obstante, prefiere el suelo. El yaguarundí escoge cuidadosamente a sus presas, para alimentarse de pequeños animales que sean livianos y fáciles de capturar, aunque es valiente y atrevido, en ocasiones e le ha visto cazando armadillos. Son animales esencialmente carnívoros en términos de alimentación, por otro lado, el impacto ambiental en su hábitat natural ha ocasionado que la población de presas disminuya y en ocasiones, el yaguarundí ha aprendido a comer pasto, fruta entre otros alimentos alternativos.

Es la pesadilla de los granjeros. El gato yaguarundí ha aprendido a ser cazador de gallinas, cuando vive en zonas cercanas a las granjas u otras casas rurales. Esto lo ha apodado como el “gato zorro” y además lo ha convertido en enemigo de los granjeros y blanco de caza de estos hombres. Se recomienda precaución en las zonas de hogares que se encuentren en las proximidades del hábitat del gato yaguarundí ya que puede ser peligroso para las mascotas y también para los niños y personas, no es un gato doméstico, es un gato silvestre y salvaje, por lo tanto no es muy sociable.

En relación a la salud de este gato, el yaguarundí es bastante fuerte y sano, no se conocen enfermedades genéticas en esta raza. Se sabe que el período reproductivo de la hembra dura unos dos meses y que por cada parto nacen máximo cuatro crías, las cuales permanecen los dos primeros meses de vida junto a su madre entrenándose para comenzar a independizarse luego. El yaguarundí se considera adulto alrededor de los 2 años de edad, siendo una raza fuerte con una esperanza de vida que alcanza los 15 años.

La mejor forma de cuidar de esta raza de gatos silvestre es cuidando de la naturaleza, del medio ambiente y del tipo de bosque y vegetación que son propias de este can. Las campañas de información para conocer especies potencialmente en peligro son útiles para que valoremos y cuidemos de los animales de nuestra tierra como el gato yaguarundí.

🐾 Historia y Origen

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El gato yaguarundí es un felino muy popular en las Américas, territorio en el cual se le conoce con diversos nombres, lo llaman el puma yaguarundí o “yagouaroundi”, debido a su nombre científico. Este felino se clasificó incluyéndose dentro de la categoría de loa familia  felidae, pudiendo encontrarse prácticamente en cualquier región del continente americano, desde las regiones de bosques y montañas de los Estados Unidos, hacia el norte, extendiéndose hasta las frías colinas de la Patagonia en Argentina, hacia el sur, constituyendo un felino común perteneciente a la fauna natural de las tierras occidentales del continente de las Américas.

Este es un felino salvaje, puede residen en zonas de montaña, peridomiciliares, aunque no es frecuente tenerlo como mascota. De acuerdo con la región del continente donde se encuentre, su nombre puede variar un poco debido a la localidad que habita. Así también se conoce al gato yaguarundí como gato moro, gato preto, gato nutria, gato colorado, el gato zorro, el tigrillo, el leoncillo, el león breñero, el gato lagarto, gato perro y gato jaguarundi, son algunos de otros nombres que recibe el felino de esta raza.  “Yaguarundí” es una palabra de la lengua guaraní, que significa “gato”.

El gato comadreja, yaguarundí, a pesar de ser endémico en nuestro continente, se estima que su población se ha visto afectada por los cambios impactantes en su medio ambiente y hábitat, lo cual en un futuro, podría colocar a esta raza en peligro de extinción. En el presente, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), clasifican al gato yaguarundí dentro de la categoría de “preocupación menor”, sin embargo, diversos biólogos y científicos plantean hacer una revisión más exacta de este estatus. No es un blanco frecuente de caza, puesto que su pelaje es unicolor, aunque, en momentos donde faltan otros depredadores, el yaguarundí podría convertirse en blanco.

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Además de ello, existen considerables factores que han impactado el estado de conservación de esta raza de felinos. El cambio climático, la expansión del urbanismo hacia las zonas hábitats naturales, son solo algunas acciones que lo han comprometido. Por otro lado, parece relativamente fácil evaluar la situación actual de la raza, puesto que estos gatos son fáciles de avistar durante el día por sus costumbres diurnas, son muy comunes en estas regiones del hemisferio occidental, y la ausencia de un pelaje vistoso lo protege hasta cierto punto de los cazadores.

No en tanto, para los Estados Unidos, el gato yaguarundí es una de las especies en peligro de extinción desde el siglo pasado, alerta ocasionada por avistamientos escasos y confusos de la raza en dicho país. Siendo un gato con una morfología tan característica y fácil de reconocer, el no identificar o rastrear su presencia en las zonas en las cuales era común verlo, ha resultado un dato preocupante que ha motivado a biólogos e investigadores de distintas sociedades de conservación de ambientes naturales y de las especies a realizar un estudio exhaustivo de la zona para precisar el estatus de la raza de gato yaguarundí.

🐾 Características de la raza

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El gato yaguarundí es un felino de apariencia inconfundible, pues su físico es tan particular y característico que sería prácticamente imposible no reconocer a tan peculiar gatito. Inclusive, por sus características, el gato yaguarundí es más parecido a un mustélido que a un gato propiamente.

El yaguarundí es un felino de tamaño pequeño, si se compara con otros felinos de grupos similares, puesto que apenas consigue un tamaño de 50 a 70 cm de largo, y con una altura de tan solo unos 30 o 35 cm. En relación a su peso, el gato yaguarundí puede llegar a pesar entre unos 4 y 10 kilogramos, siendo las hembras de la raza más pequeñas que los machos, rara vez alcanzan  un peso mayor a 6 kilogramos.

Es muy representativo en esta raza observar la presencia de una cola larga, que puede incluso ser tan larga como la longitud del cuerpo del gato, es decir, unos 30 a 60 cm. Si se incluye la dimensión de la cola en las medidas generales, el yaguarundí llegaría a alcanzar hasta los 130 cm en su longitud.

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Este gato tiene un cuerpo alargado, fino y delgado, de líneas delicadas, siendo las patas un poco gruesas pero son cortas en las que las garras traseras no son del todo retráctiles. La cabeza es pequeña y redondeada, alargada por un cuello evidente y largo, en ella se encuentran un par de ojos redondos, pequeños y oscuros, y se insertan en la parte superior de la cabeza, un par de orejas alargadas, pequeñas y redondeadas. Todo este aspecto tan singular nos hace pensar en una nutria, de ahí que surge como uno de sus nombres el de “gato nutria”.

Todo el cuerpo se encuentra abrigado por un denso pelo corto, adherido, grueso al tacto, el cual es de tonos uniformes y colores sólidos, sin ningún moteado o patrón característico. Los colores más comunes de este pelaje son los tonos marrones, cobres o rojizos, y también el color gris, el negro, y hasta se pueden ver en algunas tonalidades de amarrillos lo cual hace que se parezca aún más a los mustélidos. Es frecuente observar que el tono del color en la cabeza es ligeramente más claro que en el resto del cuerpo.

Los colores del pelaje se relación también con el hábitat del animal, por ejemplo, se ha observado que los gatos yaguarundí que habitan en zonas de vegetación abúndate y espesa, tienen tonos de pelaje oscuros, a diferencia de aquellos felinos que moran en las tierras bajas, en los cuales se han observado mantos en tonos claros. Es probable que esta variación en los tonos sea una estrategia de supervivencia para mezclarse y confundirse con la vegetación, lo cual resulta particularmente útil en el caso de procurar alimento.

El yaguarundí es un gato inteligente, ágil y astuto. Se sabe que es un gran nadador y escalador, incluso capaz de perseguir a una presa en las alturas hasta a más de dos metros, ya que son saltadores innatos. Es un gato fuerte y resistente, perfectamente adaptado para la vida en las zonas de montaña y vegetación. Los cambios que han sufrido en sus ambientes naturales en estos últimos años, han llevado a pensar a los científicos que en países como Uruguay y Estado Unidos, el gato yaguarundí se haya extinto.

🐾 Carácter y personalidad

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Al contrario de muchas otras razas de felinos, que incluso también son especies salvajes, el gato yaguarundí es un felino de hábitos diurnos, es decir, permanecen activos durante todo el día, mientras que en la noche la utilizan para el descanso y reponer las energías; dicho ciclo de actividad es contrario a muchas de las especies carnívoras, e inclusive a otros felinos salvajes.

Se piensa que esta manera de comportarse, con ciclo día y noche natural, es una costumbre adaptada recientemente debido a la convivencia en su hábitat de nuevos felinos, entre ellos el ocelote, el puma el jaguar, que se encuentran en el mismo nivel de la cadena alimenticia que el gato yaguarundí. La introducción de estas razas en su ambiente, es otro efecto de gran impacto ambiental que perjudica a todas estas razas de felinos tropicales, puesto que tienen que realizar modificaciones en su comportamiento y hábitos ante la competencia por el alimento.

Los yaguarundí son animales pacientes y tolerantes, según arrojan los estudios y las observaciones de los expertos, estos felinos puedes estar en hábitat peridomiciliario, llegan a tolerar la presencia y el desarrollo humano, y se adaptan de manera más fácil a los cambios medioambientales que otras razas de animales y felinos, por ellos se cree que su raza ha resistido el impacto ambiental y la amenaza de la extinción.

Sin embargo, cuando se ubican en estos ambientes cercanos a los humanos, se vuelven blanco de cazadores, particularmente por el hecho de que tienden a cazar las gallinas domésticas de las regiones agrícolas que se han venido expandiendo hasta sus ambiente, siendo excelentes cazadores, pero convirtiéndose a la vez en el objetivo de caza de los granjeros.

Aunque es buen saltador y maneja bien el equilibrio, el gato yaguarundí se maneja mejor en los sueños y terrenos planos, donde tiene la capacidad de moverse con una destreza y agilidad impresionante, dispuesto para dar casa a sus presas con gran facilidad. Entre las ramas de los árboles en las alturas es muy veloz y diestro, puede saltar para perseguir aves y se desplaza con facilidad de una a otra rama, para mantener esa libertad de movimiento con tan buen equilibrio, utiliza su larga cola como herramienta para estabilizarse en las alturas. Esta es una adaptación natural de la especie adquirida por el medio en el que vive.

No es un gato que pueda observarse como mascota frecuente en los hogares, aunque en algunas ocasiones ciertos curiosos conseguirían domesticarlo. Se sabe poco de su experiencia con los humanos, aunque se conoce que es tolerante, receptivo y capaz de adaptarse a las personas y a las modificaciones que estos generan en su hábitat y ambiente. Por lo general, el gato yaguarundí no es un gato agresivo, aunque si es bastante curioso y aventurero. Es una especie divertida para observar, que hace parte de muchas regiones rurales del continente americano y que por lo tanto necesita respeto, cuidado y atención para su preservación.

🐾 Dieta y alimentación

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El gato yaguarundí como todos los felinos es un animal de hábitos alimentarios carnívoros, para lo cual ha desarrollado excelentes habilidades de caza que ha ido perfeccionando y adaptando según las cambiantes necesidades de su ambiente y del hábitat. Su alimento es prácticamente una tarea exclusiva del mismo animal y de la naturaleza, ya que este es un gato salvaje, depende de la disponibilidad de presas en su ambiente y del grado de competencia por alimentos con otros de predadores que se encuentran en el mismo eslabón de la cadena alimenticia.

El gato yaguarundí se alimenta casi únicamente de pequeños animales, por lo general son mamíferos, con un peso de alrededor de un kilogramo como máximo, estos pueden ser conejos, liebres, también de ratas, ratones y otras alimañas, así como también de pájaros diversos, y en algunas ocasiones también de reptiles como los lagartos y algunas especies de serpientes. En algunos momentos se ha reportado que el yaguarundí es capaz de cazar animales hasta de mayor tamaño, como las zarigüeyas, los hurones, e inclusive armadillos, pero son momentos de casa excepcional.

Este mamífero se ha visto empujado a convivir con humanos en muchos de sus ambientes naturales, razón por la que ha sido forzado a buscar otras formas de alimento. En este sentido, el gato yaguarundí puede ser una verdadera pesadilla para los granjeros, pues cuando está en los alrededores de los graneros, este gato es un experto robando gallinas, por ello algunos lo conocen como gato zorro.

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Desafortunadamente, esta actividad de caza del yaguarundí, como alternativa para buscar alimento, ha convertido a esta raza de gatos en un blanco de caza para muchos granjeros, lo cual, sumado al impacto de las modificaciones ambientales en sus hábitats naturales, resulta en detrimento de la raza de felinos salvajes yaguarundí. También, el yaguarundí que vive cerca de los humanos resulta peligroso para mascotas del hogar que sean pequeñas, por ejemplo, roedores como las cobayas, o inclusive otras razas de gatos domésticos. Algunas veces, se ha descrito que puede ser agresivo con los niños, por lo que hay que tener extremo cuidado en los hogares cercanos a su hábitat.

Por otro lado, el yaguarundí es un gran nadador, así que también tiene la costumbre de alimentarse de peces y otros anfibios, cuando están presentes estos ambientes en las proximidades de su área. El yaguarundí, selecciona cuidadosamente a sus presas, es un gato muy astuto, busca cazar animales que sean pequeños y de poco peso a los cuales pueda perseguir y capturar más fácilmente, aunque, algunas veces tiende a ser intrépido y se anima a cazar animales grandes, pesados, por ejemplo el armadillo.

La adaptación, en algunas regiones donde ha mermado el alimento y la competencia con otros depredadores por comida es intensa, el gato yaguarundí siendo un felino carnívoro por excelencia, se ha visto en la necesidad de tener que desarrollar hábitos herbívoros, alimentándose entonces de pasto,  insectos y hasta de frutas para sobrevivir en dichas condiciones ambientales adversas desde el punto de vista de la alimentación.

🐾 Salud

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El gato yaguarundí suele tener una esperanza de vida larga, que alcanza alrededor de los 13 hasta los 15 años de edad. Es una raza de gatos salvajes, la cual propiamente mantiene un estilo de vida solitario, busca compañía cuando es momento de la reproducción, pasando la mayor parte del año solo. Son gatos bastante fuertes y saludables, siendo pocas las enfermedades que los afectan, y de hecho no se conocen enfermedades genéticas o hereditarias, particularmente ligadas a esta raza.

En cuanto al ciclo de vida del gato yaguarundí, estos felinos nacen de una hembra que suele tener alrededor de cuatro crías en cada camada. La madre lleva a las crías yaguarundí a las cuevas o refugios que ellas mismas cavan. Al comienzo de la vida los gatos yaguarundí son ciegos y sordos, totalmente dependientes de la madre durante el primer mes para alimentación exclusiva a través de la lactancia.

Luego del mes de vida, al brotar los primeros dientes, los yaguarundí están listos para comenzar a probar otro tipo de alimentos sólidos que son traídos al refugio por la madre, en esta etapa comienzan una alimentación mixta, experimentando nuevas texturas y sabores, simultáneamente con la lactancia materna. Alrededor del día 28 o 31 de vida, los gatos yaguarundí comienzan a salir de la madriguera y a familiarizarse con el medio ambiente exterior donde pronto tendrán que comenzar a habitar sin la protección y cuidados de la madre.

A partir de este momento en que las crías yaguarundí salen de la madriguera, la madre se encarga de entrenarlos para desarrollar los comportamientos y conductas necesarios para su supervivencia. De este modo, por imitación los gatos yaguarundí comienzan a aprender sobre las estrategias de casa de animales, salto, nado, agilidades de corridas, y demás, todo con la observación y entrenamiento de la madre. Este proceso de adaptación y aprendizaje sobre el entorno, ocupa el segundo mes de vida de este gato.

Finalizada esta etapa, es alrededor de los dos o tres meses de edad, cuando el gato yaguarundí está listo para independizarse y comenzar a desarrollar sus actividades de caza y supervivencia. Poco a poco los gatos van separándose de la madre y comenzarán su camino solitario probando y perfeccionando las habilidades innatas y adquiridas.

Con el crecimiento del gato, llega la madurez sexual, la cual es esperada alrededor de los dos o tres años de edad, sin tener un tiempo o época definida para el apareamiento. Se ha observado en los yaguarundí en cautiverio que se pueden aparear hasta dos veces cada año.

Luego del apareamiento, la hembra pasa por un período de gestación que dura aproximadamente unos dos meses y medio, o 63-75 días en promedio. Durante la etapa de la gestación, la hembra yaguarundí se prepara para recibir a las crías, busca una cueva o arma una madriguera, en la que se refugia cuando está próxima a los días del parto para esperar el nacimiento de sus crías, y el ciclo comienza de nuevo.

🐾 Cuidados Generales

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El gato yaguarundí es un felino salvaje que habita en las regiones de vegetación densa del continente de América del Sur, desde los Estados Unidos hasta la Argentina, se dice que es un gato endémico, popularmente conocido con una gran variedad de nombres de acuerdo a la región del continente en donde se encuentre.

Por tanto, los cuidados generales para esta raza están dirigidos a proteger su ambiente y sus espacios, reducir la contaminación y la pérdida de áreas propias de esta fauna salvaje, hacia las cuales la actividad humana se ha expandido increíblemente en los últimos años.

Aunque no se había considerado como una raza en peligro de extinción de manera universal, recientemente el número de avistamientos en países como Uruguay y Estados Unidos se ha visto drásticamente reducido, motivando a los biólogos y conservacionistas, a realizar investigaciones y diversas pesquisas sobre esta raza. La desaparición progresiva de su hábitat, ha ocasionado, entre muchos otros impactos ambientales, la redistribución de carnívoros, que aumenta la competencia por el alimento, son estos factores los que perjudican la supervivencia de este can.

El bosque húmedo de tierras bajas tropicales es el hábitat ideal del gato yaguarundí, en el cual pasan la mayor parte del tiempo sobre el suelo, siendo grandes escaladores y también saltadores. Mantener y conservar estas regiones es crucial para el cuidado de la raza. Los gatos yaguarundí necesitan de un bosque denso, que sea el hogar no solo de ellos, como cazadores, sino también de los animales que sirven de presas, tales como otros pequeños mamíferos, pájaros, reptiles, entre otros, para mantener la cadena alimenticia.

Los felinos de esta raza también se han distribuido entre los bosques fragmentados o secundarios, incluidos en medio de los paisajes agrícolas, en los cuales las ratas son la comida perfecta. De modo que es vital la conservación natural de estos hábitats en armonía y equilibrio para mantener no solo a la raza de gatos yaguarundí, también a toda la flora y fauna perteneciente a dicha región tropical.

Los yaguarundí gustan de los terrenos con matorrales bajos en medio de bosques de espinos, con praderas y bosques de galería. En países como los Estados Unidos, los expertos han emitido alertas sobre la situación actual de la raza en dichas regiones, sin embargo, la declaración de ser “raza en peligro de extinción” no ha sido aceptada uniformemente por todas las organizaciones conservacionistas. Se realizan en la actualidad diversos estudios para determinar la situación actual de los gatos yaguarundí.

Acciones para su conservación y protección comprenden: el cese de la desforestación de sus hábitat, evitar el cautiverio forzado para que sea un gato de mascota, pues es un felino silvestre; y quizás un aspecto crucial y sumamente importante es la educación, el difundir información para la colectividad sobre la realidad de los riesgos que enfrenta esta hermosa raza de gatos yaguarundí permitirá crear la consciencia necesaria para encaminar acciones concretas que permitan salvar el futuro de esta raza.