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American Bully

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American Bully
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American Bully: Tu nueva mascota

El American Bully es un perro musculoso, intimidante y muy fuerte, pero que puede llegar a ser una mascota familiar y la mejor compañía.

Son tranquilos, cariñosos, leales, seguros, divertidos, confiados, apegados a su dueño y el mejor acompañante para los niños.

Tiene un aspecto imponente y dominante gracias a su físico, sin embargo no suelen ser agresivos. Además de ser una fiel mascota, disfruta de los paseos y las actividades al aire libre con sus dueños, tales como una caminata, algunos juegos, entre otras cosas.

Tradicionalmente son utilizados en competiciones caninas gracias a sus aptitudes y cualidades. Sin embargo, en los últimos tiempos, se ha intentado exagerar sus rasgos físicos para aumentar su masa muscular, ocasionando una interferencia negativa en la salud de esta raza de perros.
La fuerza del American Bully se debe genéticamente a características heredades del Amstaff y el Pitt Bull. ¿Quieres saber más de esta raza? Te invitamos a seguir leyendo este artículo y descubrir de cerca los aspectos más esenciales de su vida.

La altura de estos ejemplares oscila entre los 45 y 55 centímetros en edad adulta, con un peso promedio de 30-45 kilogramos aproximadamente. Si bien su tamaño es mediano, esta raza de perro es considerada como aquella que más acumula musculos dentro de todas las razas de perros a nivel mundial.

Es importante destacar que, debido a las proporciones de su cuerpo, se recomienda contar con un bozal y un arnés para los paseos al aire libre. A pesar de que el American Bully no es un perro peligroso, existen situaciones externas con extraños que podrían modificar su comportamiento.

El American Bully cuenta con raíces en Estados Unidos, específicamente de un cruce entre el American Pitbull Terrier y el Amstaff, destacando que es una raza particularmente nueva que se remonta a 1980.

Esta raza ha tomado protagonismo con el pasar de los años, por lo que existen distintos expertos que se encargan de su crianza. Además, ha sido exportado a diferentes países alrededor del mundo gozando de gran popularidad por su aspecto robusto y su calidez para con la familia.

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Es por esta razón que en el continente Europeo así como en los Estados Unidos de Norteamérica podemos encontrar diversos tipos de American Bully: El American Bully Clásico, el cual posee un marco más ligero y su contextura no es tan exagerada como el de otras clases.

El Estándar, musculoso con la cabeza en forma de bloque; El American Bully Pocket, que es mucho más bajo de lo usual y el tipo más común y el American Bully XL que es una raza de más tamaño y altura que surge del cruce entre Cane Corso y Mastin Napolitano.

La esperanza de vida puede variar entre 12 y 14 años. El American Bully es una raza que requiere de cuidados especiales, pasear y correr varias veces al día y tener una buena hidratación para no sufrir de ansiedad y gozar de un excelente estilo de vida.

Para que esta raza de perro pueda vivir durante un periodo de tiempo promedio es necesario que trabajemos su gran energía con juegos y actividades al aire libre y también, realizar junto a ellos juegos de inteligencia que permitan mejorar su aptitud a la hora de aprender.

Cuando decidas salir a dar un paseo junto a tu American Bully debes tener en cuenta que no es recomendable realizar carreras de velocidad, lo ideal es correr aproximadamente un cuarto de hora manteniendo el ritmo pero no muy constante, para fortalecerlos e ir aumentando su tamaño muscular.

El clima adecuado para estos perros es templado, es decir, con temperaturas que no varíen drásticamente, ya que esta raza suele estar mucho tiempo expuesto al aire libre para correr o pasear casi a diario. El American Bully puede adaptarse a distintas situaciones climáticas, sin embargo, no se desenvuelven correctamente cuando están bajo condiciones extremas, ya sea de frío o calor.

Es peligroso el American Bully?

La primera impresión frente al American Bully es que son peligrosos, no obstante, no hay de qué preocuparse. Lo que influye en ellos es su educación pues su dueño debe ser firme, tener tranquilidad y ser consecuente. La paciencia es fundamental durante su etapa de crecimiento y es necesario enseñarle rápidamente trucos que lo lleven a ser un perro adiestrado y responsable.

Generalmente tienen buena relación con los niños y con todos los miembros de una familia, su aspecto físico es más fuerte de lo que realmente es su verdadero comportamiento con su entorno.

Es importante destacar que el American Bully se puede volver agresivo solo cuando no es educado correctamente con tranquilidad y disciplina, cuando acumula ansiedad y energía, por ello es recomendable ejercitarlo a diario.

Criar a un American Bully es una experiencia enriquecedora en la que aprenderemos que detrás de un aspecto fuerte y musculos poderosos, puede existir un gran compañero para nuestra vida, un amigo fiel que nos acompañe en todo momento y lleve absoluta felicidad a nuestro hogar.

Historia y Origen de la raza

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Históricamente los orígenes del American Bully se basan en la creación de un perro de compañía, afectuoso y dócil.
El establecimiento oficial de esta raza se da aproximadamente a mediados del año 1990. Sin embargo, sus inicios y desarrollo tienen fecha en la décadas de los 80. Es en esta época cuando diferentes criadores y amantes de las mascotas establecen un cruce que entre muchas cosas buscaba al compañero familiar ideal.

Originalmente el American Bully aparece Virginia y Los Ángeles, específicamente en Estados Unidos de Norteamérica. Su nacimiento fue procesado mediante un cruce muy particular entre otras razas ya existentes: El American Pitbull Terrier y el American Staffordshire Terrier.
No obstante, si bien los fundadores de la raza señalaron solo utilizar los ejemplares anteriores, es decir los Pitbull Terrier y el Amstaff, algunas pruebas han demostrado y permitido llegar a un consenso en que en todo este proceso también se hizo uso de algunos otros.

Básicamente su aspecto de bulldog y el cuerpo robusto proviene además de un cruce entre Bulldogs Ingleses, Antiguos Bulldogs Ingleses, Bulldogs Franceses, entre otros.

Su creación fue muy selectiva y precisa pues se establecieron previamente las cualidades y comportamientos deseados con el fin de desarrollar un plan específico para lograr un temperamento idóneo, determinadas características físicas y algunos otros detalles de real importancia.

Así mismo, se reconoció esta raza no solo por su lealtad y compromiso, sino por su dedicación para con sus dueños. Gracias a que se realizaron los cruces de manera correcta eligiendo los ejemplares más óptimos, se pudo obtener un perro inteligente, de fácil adiestramiento y con un conjunto de habilidades importantes para su convivencia propia y con extraños.

El deseo y las ganas de encontrar una raza de compañía que fuera realmente obediente, tratable y disciplinada fue lo que dio origen al American Bully. El éxito de su creación ha podido ir mucho más allá de lo esperado pues no solo se lograron tales características, también se pudo crear un perro de apariencia fuerte y que logró infundir mucho respeto.

David Wilson, experto en animales y amante de los Pitbulls es a quien se le atribuye el origen del American Bully. Inició la creación de esta nueva raza utilizando algunos perros machos y hembras de la época, entre los que destacan “Blue Max”, “Silver Sadey”. “Throwin Knuckles” y finalmente “Jackson´s Brooks”, todo esto en el año 1990.

Gracias a todos estos cruces se logra dar un paso gigante en la búsqueda de este ejemplar, por lo que nace un nuevo linaje de perros musculosos y fuertes, conocidos en ese entonces por Razor Edge, haciendo referencia al nombre de su criadero.

Este linaje fue muy comentado a inicios del año 2000 pues su apariencia robusta en conjunto con su coloración azul llamaba la atención. Era un perro intimidante que incluso llego a ser conocido como “Bully Style” por su apariencia de “matón”.

Con el paso de los meses se dio lugar a muchos otros linajes con características similares. Entre los que más destacan el Gottiline y el Greyline cuyo principal ejemplar es el Perro Juan Gotty y la perra Tony respectivamente.

Para David Wilson el origen del American Bully se dio de forma fortuita pues su idea inicial era crear al American Pitbull Terrier ideal. Por ello realizo el cruce con el Amstaff, el cual provenía del mismo linaje.

El resultado que se esperaba de esta experiencia científica era básicamente obtener un perro con características específicas deseadas por los investigadores. En definitiva, el ejemplar perfecto era aquel que contara con un tamaño similar al del Staffordshire Terrier y los musculos del American Pitbull Terrier.

En definitiva, el pensamiento original de los investigadores no fue crear una nueva raza. Por el contrario, tan solo buscaban destacar y enfatizar lo que para ellos eran las características más ideales en el perro combinado con un aspecto menos agresivo que el Pitbull Terrier original.

La historia del American Bully señala que estos investigadores pasaron más de 7 años realizando todo tipos de cruces para depurar en cada generación los mejores ejemplares. Es decir que su trabajo durante mucho tiempo fue el de seleccionar los especímenes más apropiados para continuar reproduciéndolos.

Fue apenas una década después cuando finalmente logran la combinación perfecta de estilos y temperamentos que dan lugar al hoy conocido American Bully. Este nombre tan solo nace como una forma de separarlo oficialmente en el año 2002 de sus razas originales: El Amstaff y el American Pitbull Terrier.

Para el año 2003 se funda el The Bully Kennel Club, mientras que durante el 2004 abre sus puertas el American Bully Kennel Club, un lugar específico para perros de esta raza.

Características principales

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A simple vista los ejemplares de esta raza dan la impresión de poseer una gran fuerza por su apariencia física que infunde respeto.

Su estructura, composición y tamaño le han otorgado un reconocimiento en todo el mundo.
Generalmente no suelen ser perros muy altos pero sí con una imagen majestuosa que sorprende, de hecho, esta es una de las cualidades más buscadas por sus criadores desde los inicios, cuando se comenzó su proceso de cruces hasta llegar a lo que son hoy día.

La fuerza de este animal es realmente impresionante y aún mayor que la de otras razas. Ha heredado de sus predecesores, el Amstaff y el Pitt Bull, una serie de características imponentes que hacen de su estructura física una de las más atrayentes.

Este perro es del tipo moloso, es decir, de una constitución musculosa, mandíbula fuerte, entre otros aspectos físicos. Su cuerpo voluminoso es de gran longitud y compacto, dando una impresión de poder para su tamaño. Su peso aproximado varía de 35 a 45 kilogramos haciendo necesario un cuidado especial para evitar el sobrepeso, un problema que trae graves consecuencias a su salud.

Los hombros del American Bully son firmes y marcados, además de poseer un pecho ancho en todas sus dimensiones. Por su parte los sobremuslos se encuentran bien separados, lo que da más fuerza y firmeza a su movimiento.

La espalda de estos ejemplares es mediana y con una inclinación hacia la cruz. En ocasiones algunos cuentan con una pequeña curva que va directo a la base de la cola. Usualmente el perro de esta raza da una imagen de cuerpo cuadrado, con cierta simetría en todas sus partes.

Sus patas delanteras tienden a ser rectas, redondeadas, robustas y de huesos largos, con pies que siempre miran adelante y no hacia adentro o afuera. En cuanto a la forma de su nariz, esta cuenta con fosas nasales abiertas en gran medida y un tamaño considerable.

Otra de las características físicas que más destacan en la raza es su cuello musculoso y arqueado que no posee piel suelta aumentando aún más su imagen singular y dura.

En resumen todo el cuerpo de estos cachorros es musculoso, fuerte y extravagante aún con su simetría. Estos aspectos marcan claramente la composición de toda la raza.

El American Bully es conocido por su diversa variedad de estándares o tipos, entre los que se encuentran el Bully Pocket, Clásico, Estándar y el Bully XL.

El tamaño habitual o mejor reconocido es el del Estándar ya que inspira a toda la raza. En ellos destaca una altura a la cruz de 43 a 50 centímetros en los machos y de 40 a 48 centímetros en las hembras.

Su cabeza es pesada, ancha y larga. Esta morfología es propia del American Bully por lo que su cráneo ancho esta completamente conectado con sus músculos y mejillas bien articuladas.

El hocico de este perro es sólido en conjunto con una mandíbula poderosa y cuadrada. Así mismo sus orejas normalmente son de implante alto, cortas o largas según sus criadores.

La gran cantidad de ejemplares de esta raza admite desde siempre una enorme variedad de colores. Gran parte de ellos poseen una mancha blanca en la parte frontal de su cuerpo lo que da una imagen agradable a la vista.

Su pelaje es corto y suave al tacto con un largo no mayor a media pulgada. Generalmente el pelo rizado, ondulado o largo es considerado una falta a las características físicas oficiales reconocidas para la raza. Cuando un cachorro nace en color albino o mirlo, es rechazado y carece de reconocimiento.

Una particularidad en el American Bully es su versión Blue, la cual es poco conocida. Cuenta con un pelaje azul grisáceo que es espectacular ante la vista de todos; su tono es capaz de cautivar a cualquier criador.

Esperanza de vida

Al ser un perro vigoroso y fuerte su expectativa de vida es alta. Generalmente puede vivir entre 12 y 14 años siempre y cuando reciba todos los cuidados y condiciones de vida para cubrir cada una de sus necesidades. Desde su etapa de cachorro es fundamental establecer un estilo de vida adecuado para su desenvolvimiento y de esa manera disfrutar de su compañía durante un largo período de tiempo.

En definitiva el American Bully es un perro que impacta desde el primer momento a propios y extraños. Cada uno de los elementos que componen su cuerpo le otorga una imagen ruda frente a los humanos pero que, con un poco de más conocimiento es capaz de transformarse en una experiencia agradable para todos los miembros de la familia.

Comportamiento con otros perros

Para entender cuál es el comportamiento del American Bully es importante tener en cuenta algunos detalles de su origen, pues su carácter y la forma en cómo se relaciona con otras mascotas dependen indirectamente de sus inicios.

Este perro tiene un aspecto fuerte, intimidante y poderoso, sin embargo el mismo no define la forma en cómo se comporta con otras mascotas. Muchos pensarían que es un perro pendenciero, problemático y extremadamente territorial, pero contrario a ello es uno de los que tienen el carácter más dulce.

A pesar de su fuerza, coraje y a su imagen frente a la sociedad, es una raza que se inclina más a la compañía de otras mascotas dentro de una vida familiar. Al ser juguetón requiere de un acompañante con el que pueda disfrutar de momentos de ocio y todo tipo de actividades dentro y fuera del hogar.

Si bien no es un perro agresivo que no causara problemas con otros animales en casa, lo ideal es estar seguros de un comportamiento positivo. Para ello se debe llevar a una socialización temprana y acostumbrarlo a convivir con otros perros o animales.

Carácter del American Bully hembra y macho

A pesar de su potente musculatura y la forma de su rostro que infunde realmente temor a cualquiera, el American Bully suele llevarse siempre bien con cualquier raza siempre y cuando no le causen algún tipo de problema.

Los ejemplares machos de esta raza socializan fácilmente mientras que esta sea una costumbre inculcada desde las primeras etapas de su vida. Son juguetones, de carácter dulce y con una personalidad muy firme. Estas características los hacen compatible con familias que disfrutan tener varias mascotas en casa sin ningún tipo de molestias.

Para el caso del American Bully hembra, sus características físicas son similares a las del macho, al igual que en su personalidad, con la leve diferencia de que son más extrovertidas que ellos en el ámbito social.

Esto quiere decir que un ejemplar hembra podría ser todavía más dinámica con otros perros, lo que además podría llegar a ser un problema a la hora de tener que mantener un control sobre las mascotas durante la interacción entre ellos. No obstante, a pesar de esto también son estables de carácter, por lo que basta un llamado de atención para que corrijan su comportamiento.

¿Son territoriales?

En definitiva los American Bully son una raza de perro territorial que acostumbra a defender sus espacios y ambientes, sobre todo cuando siente una amenaza sobre ellos.
Cuidan sus áreas, se apegan a sus amos y son capaces de responder ante alguna agresión, pero sin ser violentos. De igual forma son pacientes, esto se debe a que tienen un carácter sólido, confiado y seguro, por lo tanto no es la violencia la primera de sus reacciones. Sin embargo, llegado el momento de defender su territorio de otros perros o mascotas, lo harán sin pensarlo.

Al igual que cualquier otro perro, el Bully marca su territorio aunque no de forma violenta salvo que exista una real amenaza. Esto ocurre como resultado de su funcional inicial, ser principalmente una mascota en la que se pueda confiar, leal y con un aspecto que fuese lo suficientemente fuerte como para brindar seguridad en todo momento.

Sus movimientos y carácter divertido establecen un equilibro a la hora de proteger su territorio. Así mismo existe una diferencia clara en este aspecto respecto a los sexos, pues el American Bully macho es por lo general más territorial que la hembra.

¿Cómo son con otros animales?

El comportamiento de la raza es en su mayoría versátil, es decir, en casa son relajados y en la calle activos. En su hogar pueden convivir con otros animales con tranquilidad sin sentirse intimidados o inseguros.
Por su parte en la calle podrían tener otro tipo de actitud al momento de interactuar con otras mascotas, transmitiendo hasta un tanto de miedo en las aves, gatos y otros animales, aunque sin atacarlos.

Si un American Bully reacciona de forma negativa al sentirse incomodo por la presencia de otras especias significa que no ha sido educado correctamente haciendo que su comportamiento se vea afectado durante su etapa adulta.
Para garantizar un conducta positiva, se necesita un firme balance entre una educación tranquila, suave y disciplinada.

Un aspecto a tener en cuenta para evitar complicaciones dentro de la forma en como los ejemplares de esta raza se desenvuelven es con ejercicio constante. Por su físico tiende a acumular ansiedad y energía si no realiza ningún tipo de actividad física lo que puede ocasionar un mal comportamiento en el momento menos esperado.

Realmente un American Bully siempre estará sereno a menos que detecte una amenaza para él o su amo proveniente de cualquier otro animal, defendiendo siempre su entorno. Se deben respetar sus pertenencias y tener cuidado de no interferir en su hora de comer u otras actividades, y salvo estas excepciones no se corre ningún otro tipo de riesgo.

Salud y cuidados necesarios

La llegada de un American Bully a casa es motivo de alegría y conlleva una serie de responsabilidades que siempre se deben tener en cuenta.

Al tener una mascota, independiente de su raza, es necesario valorar las capacidades que como dueño requerimos para cumplir con la tarea de brindarle el mejor bienestar: su alimentación, aseo, paseos y el entorno de su vida. No se trata solo de conocer nuestras capacidades sino la de todos los miembros de la familia quienes también se involucrarán directamente con su cuidado.

Esta raza necesita cuidados especiales para poder tener un estilo saludable según sus propias necesidades. Es fundamental contar con mucho tiempo, ganas y compromiso para vigilar su alimentación, su higiene y ayudarlo a prevenir todas esas enfermedades a las que habitualmente se ve expuesto.

Al ser un perro moloso se hace aún más necesario ejercitarle adecuadamente y no solo como un complemento a su alimentación.

Cuando pasan tiempos demasiados prolongados en casa tienden a sentirse ansiosos y estresados, por este motivo es importante realizar unos 3 paseos por día de 30 a 40 minutos cada uno.
Correr no es el ejercicio que más disfruta, por el contrario atenta en gran medida contra sus salud. El esfuerzo que debe aplicar en una carrera afecta directamente su corazón ya que requiere un movimiento rápido de sus pesados músculos.

Lo ideal es optar por caminatas largas y a un ritmo de moderado a rápido. El trote solo es recomendado siempre y cuando se aplique con suavidad y en menor medida.

Higiene general

La limpieza es un tema sobre el cual hay que tomar mayores medidas. El American Bully por definición es una raza que adora la higiene y los cuidados habituales por parte de sus dueños. Cepillarlo, bañarlo y limpiar sus imperfecciones diariamente son actividades básicas para mantenerlo feliz.

En primer lugar su higiene bucal toma gran relevancia pues los cepillados dentales oportunos ayudarán a evitar la acumulación de sarro en sus dientes y a su vez prevenir la enfermedad periodontal que finalmente puede provocar la caída de piezas dentales y un debilitamiento de sus mandíbulas.

El correcto cuidado de su boca también es esencial para prevenir enfermedades cardíacas o renales, de ahí la importancia del tema.

Su pelaje facilita también su cuidado debido a que el pelo corto del American Bully requiere tan solo un baño al mes. Esto debe realizarse con un shampoo especial con un ph7, el más recomendado para la raza.

Posterior a cada baño se ha de retirar el exceso de agua con una toalla y un poco de sol, aunque algunos criadores utilizan un secador eléctrico a temperatura media.

Durante cada jornada es imprescindible mostrar especial atención al cuidado de sus arrugas, lavándolas lo mejor posible manteniéndolas secas, evitando así las irritaciones.

El cepillado de su pelo se efectuará cada mañana para conservarlo limpio y brillante. Junto a ello, se removerán las lagañas que habitualmente genera durante la noche, en beneficio de su imagen.

Salud

A pesar de ser una raza fuerte y no estar propenso a enfermarse, el American Bully puede sufrir fácilmente algunos problemas de salud.

Uno de ellos es la displasia de cadera, una enfermedad que afecta fácilmente a perros de gran musculatura como el Bully. Cuando se recargan sobre su peso en una carrera por ejemplo, se inflaman sus articulaciones provocando serios inconvenientes en su cadera.

La otitis es otra dolencia que puede perturbar a cualquier cachorro de esta raza y si bien no es una situación grave, si es muy molesta para su día a día. Así mismo su piel también sufre generalmente de condiciones adversas como las erupciones, un resultado de reacciones alérgicas.

Se debe tener mucho cuidado con la alimentación del cachorro ya que de ella puede derivar también este problema que incluso puede causar su muerte.

Otro problema respecto a su piel que puede afectarle es la dermatitis causada en ocasiones por mosquitos y flebótomos. Este tipo de enfermedades puede degenerar con el paso del tiempo al American Bully y afectar gravemente su vida. Es necesario conocer los métodos más eficaces para tratarla y más aún la forma de prevenirla.

Lo más básico para el cuidad su salud es visitar periódicamente al veterinario para darle los medicamentos y vacunas preventivas según su edad, peso y tamaño. Estimular su sistema inmunológico y defensivo para prevenir la llegada de bacterias infecciosas ha de ser una prioridad en todo momento.

Las garrapatas, gusanos intestinales y las pulgas también los afecta comúnmente, por ello será el veterinario quien indique cuales son los collares antiparasitarios más acordes.

Dieta y alimentación

El Momento clave en la vida del American Bully es aquel en el que como dueños debemos tomar la decisión de cuál es la rutina de alimentación más conveniente para su vida y estabilidad. De elegir el camino correcto dependerá que se mantenga sano, activo y feliz.

La salud del American Bully depende mayormente de una alimentación balanceada rica en nutrientes. Seguir una rutina alimenticia hoy día es fácil gracias a la variedad de alimentos que existen para todo tipo de razas y tamaños.

Ésta particularmente necesita consumir una dieta que incluya un extra de calcio ya que como consecuencia de su musculatura sus huesos tendrán que sostener más peso, por lo que es fundamental reforzarlos.

Durante su etapa adulta la alimentación ha de basarse en un pienso de calidad o croquetas para perros cuya dosis dependerá de las recomendaciones de su veterinario. Otra de las comidas más básicas para su salud son los patés, con un alto nivel de contenido en proteínas.

Las proteínas son elementos esenciales para la salud del American Bully ya que incluida en alimentos ayuda a fortalecer sus ligamentos y mantener una buena imagen de su piel, además colaboran con su crecimiento y desarrollo generando una serie de anticuerpos que previenen algunas enfermedades.

Cuando un Bully carece de proteínas su cuerpo lo refleja con síntomas claros. Generalmente es posible ver en ellos un comportamiento apático, sin energía, vitalidad e incluso tristeza. Por otro lado tiende a perder masa muscular lo que en definitiva representa un problema para un perro cuya morfología parte de su gran musculatura.

Órganos como riñones e hígado también podrían verse afectados, por lo que este elemento no debe faltar en su dieta.

Durante su etapa de cachorro la alimentación de esta raza ha de dividirse en 4 momentos específicos a lo largo del día e ingerir su comida en la mañana, mediodía, tarde y finalmente por la noche. Por su edad es necesario que el alimento sea de calidad y especializado para ese momento de su vida.

Una vez cruce la barrera de los 6 meses la dieta se reduce al consumo de alimentos 3 veces por día, al igual que los seres humanos. Una recomendación básica es aumentar la cantidad de comida debido a que se está eliminando una de ellas, haciendo necesario que el cachorro pueda sentirse satisfecho hasta la próxima hora.

Dietas más recomendadas

La mejor dieta para el American Bully variará según las recomendaciones de su veterinario. No obstante siempre se ha de tener en cuenta que, sea cual sea el alimento elegido, este debe satisfacer las necesidades nutricionales del perro.

Los alimentos secos nunca deben faltar ya que estos contienen en su mayoría fuentes de proteínas y carbohidratos necesarios para su cuerpo. Para optar por el ideal para nuestro perro se pueden evaluar todas las marcas disponibles en el mercado y elegir la de mayor calidad.

Otra de las dietas que ha tomado protagonismo en los últimos tiempos es la BARF que consiste en la ingesta de comida natural para nuestro perro. Si bien la dieta BARF esta moda, desde hace muchos años ha formado parte de la nutrición de muchos cachorros.

Su concepto básico establece el uso de alimentos naturales que por lo general están al alcance de nuestras manos pero tomando en cuenta solo los biológicamente aptos para su consumo.

Algunos de esos alimentos son la carne cruda, de res o pollo (poco cocida), huesos crudos con al menos un 50% de carne en ellos, aceites, grasas naturales, legumbres, entre muchos otros.

Esta dieta es una de las más famosas para el American Bully y muchas otras razas ya que trata de imitar aquellos alimentos naturales que por definición y en condiciones naturales, un cachorro consumiría.

El 10% de esta rutina alimenticia debe basarse en verduras y frutas. El brócoli, la zanahoria, guisantes, manzanas, peras y fresas son esenciales para llevarla a cabo. La forma más fácil de que nuestro perra pueda consumirlas es en trozos, lavadas y deshuesadas junto a su plato de carne y otros ingredientes.

También es posible incluir dentro de su dieta los enlatados, una de las comidas para perros más populares. En contraposición a los alimentos secos, este tipo de comida no requiere estabilizadores de carbohidratos, lo que se traduce en un porcentaje de carne mayor frente a algunos otros comestibles.

Por su parte otra muy buena opción son los alimentos semi húmedos especiales para perros los cuales combinan una serie de productos de agua con otros de carne. Es importante prestar atención y mucho cuidado a los mismos ya que su alto contenido de azúcar puede en ocasiones afectar gravemente su salud.

Sea cual sea la dieta elegida por recomendación de un especialista, debe combinarse con una serie de actividades que físicas que tendrán como resultado un perro saludable y feliz, sin olvidar su hidratación a toda hora.

Cómo entrenar, educar o adiestrar un American Bully

La educación de un American Bully es básica y necesaria desde el momento en el que nace o llega a nuestro hogar. Adiestrarlo de la manera correcta es fundamental para hacer de él una mascota respetuosa y obediente.

Cuando el cachorro de esta raza carece de un entrenamiento efectivo puede verse afectado por la falta de socialización, de obediencia y llegar al punto de ser agresivo con otros animales. Sin embargo con disciplina y fuerza de voluntad puede convertirse en la mejor compañía para toda la familia.

Desde el primer momento es fundamental crear hábitos que apoyen el largo proceso de su educación. Consentirlo o permitir comportamientos indeseados en su etapa de adulto puede traer graves consecuencias.

La constancia y dedicación tienen su premio cuando el adiestramiento del American Bully se lleva a cabo con el mayor esfuerzo posible. Premiar sus actitudes positivas y castigar las negativas no pueden faltan en este proceso.

Muchas personas creen que la formación de un cachorro se basa solo en aprender algunos trucos: dar la pata, buscar un objeto, etc. Por el contrario su aprendizaje debe ser profundo para entender cómo debe comportarse en distintas ocasiones. Un perro que sabe qué hacer en su hogar, en los viajes, en los paseos al aire libre, frente a la familia y otros animales es sin duda una mascota bien educada.

Los especialistas en el tema recomiendan la realización de sesiones de adiestramiento con una duración de 10 a 15 minutos cada día. A medida que pasa el tiempo y cumpliendo con tus órdenes y enseñanzas el American Bully entenderá que debe hacer y cómo hacerlo. Cualquier comportamiento negativo en la primera etapa de su vida puede erradicarse fácilmente si se toman las medidas en el momento pertinente.

Proceso de socialización

El inicio del adiestramiento de cachorros de esta raza debe darse una vez cumpla sus primeros dos meses. A partir de este momento inicia un periodo importante en que el tendrá que aprender a convivir con sus nuevos dueños y sentirse a gusto en su nuevo hogar.

Probablemente sienta interés por recorrer cada espacio de la casa sin restricciones para acostumbrarse a su nuevo entorno y sin duda, es fundamental permitírselo. Con el paso del tiempo deberá socializar con miembros de la familia aprendiendo a sentirse cómodo y no amenazado antes su presencia.

A partir del tercer y cuarto mes será necesario sacarlo a pasear e interactuar con nuevas situaciones y otros animales. No obstante hay que tomar las medidas preventivas para evitar complicaciones en su salud por el contacto directo con agentes no habituales en su hogar.

Moldeando su carácter

Cualquier cachorro independiente de su raza tiende a intentar dominar a su dueño, por lo que el American Bully no escapa de esta situación. El criador debe ser dominante con su mascota y demostrarle quién da las órdenes sin tomar ninguna acción que dañe su integridad física. Un poco de carácter será suficiente.

En ocasiones posiblemente se comporte de forma agresiva al tratar de imponerse ya sea a su dueño o a alguna de sus decisiones. Una de las recomendaciones de expertos es sujetarlos boca arriba de forma delicada ya que esto les lleva a bajar la guardia; repitiendo esto entenderá en poco tiempo quien manda.

El tono de voz con el que se le indique alguna instrucción también es importante. Hablar con firmeza cuando se comporte de forma negativa o haga algo que no debe lo ayudará a saber cuándo se ha equivocado.

Finalmente los límites han de estar siempre en su adiestramiento. El American Bully tiene que aprender que ciertas actitudes dentro del hogar no están permitidas, por ejemplo, estar sobre la mesa, sobre el sofá, entre otros. Todas las órdenes deben tener como objetivo final que la mascota aprende a respetar su entorno.

Aspectos esenciales de su entrenamiento

Como todo perro algunos comportamientos referentes a sus necesidades físicas deben ser entrenados. Es básico elegir una zona en la que sin problema alguna pueda orinar por ejemplo y acostumbrarlo en todo momento a ella, delimitando también otros espacios en lo que si por alguna razón no puede hacerlo en la zona principal, acuda a ellos.

Cuando orine en el lugar incorrecto lo más recomendable es comunicárselo con autoridad y llevarlo al área específica.

También en su tercer o cuarto mes se hace necesario ls uso constante de una correa en cada paseo. Mantenerla firme y estirada hacia atrás es de gran ayuda para demostrarle que debe caminar al lado de su dueño o detrás, pero nunca adelante. Las instrucciones firmes como “Alto”, “Atrás” o “Detente” lo ayudan a tener un comportamiento obediente.

Para adoptar un American Bully debemos prepararnos previamente con un programa de disciplina que no solo se debe aplicar a él, por el contrario, como dueños es fundamental aprender a crear un lazo entre nosotros y el perro para que su proceso de aprendizaje sea efectivo.

Existen muchos programas de cría en los que podemos obtener un ejemplar inteligente que con paciencia y dedicación aprenderá grandes cosas.

Comportamiento con los Humanos

El American Bully es una de las razas cuyo comportamiento suele ser el más ideal, deseado y perfecto para convivir con humanos.

Esto se debe a que tiene la lealtad y estabilidad del American Pit Bull Terrier, por lo que es un perro confiable. De igual forma posee el temperamento extrovertido y la sociabilidad del American Staffordshire Terrier, resultando juguetón y divertido, con un carácter estable que puede ser controlado.

Entre sus rasgos resalta la paciencia y la tolerancia que tiene con los niños. Este perro jamás atacaría a un niño pues es capaz de soportar los juegos, los jalones de oreja, y todo lo que éste podría hacerle. Básicamente esta raza es segura de sí misma que mantiene siempre un carácter constante.

Tiene una capacidad extraordinaria para vivir en familia. Su comportamiento con humanos no solo es aceptable sino que es sobresalientemente a toda hora.

El American Bully es agradable porque carece de agresividad, no responde violentamente ante los humanos sino que tiene un alto nivel de sociabilidad, por lo que es esencial inculcarle la socialización desde cachorro con personas y otros animales, obteniendo así un resultado positivo.

Para conseguir una buena relación entre ellos y los humanos, se debe entender que todos los perros tienen un instinto de manada, lo que quiere decir que es esencial criarlos con firmeza, tranquilidad y ser muy consecuentes.

Hay que establecer con claridad cuál es el comportamiento que se espera de ellos, cuáles son las reglas y los límites, qué se les permite y qué no. Para el American Bully, al igual que para el resto de los animales, es importante tener un jefe o líder, y en este caso la familia de humanos que lo acoge se convierte en eso.

La manada de un perro coopera bajo el liderazgo de uno solo. Por lo tanto, para que la relación entre el American Bully y la familia sea positiva y buena, será necesario dejarle claro que en el orden jerárquico están por encima los humanos ante que cualquier otra cosa. Basados en este principio la relación será indudablemente un completo éxito.

Los pequeños del hogar son los que más disfrutan de esta raza ya que su comportamiento frente a ellos está lleno de paciencia, dulzura y muchos juegos. Son incapaces de hacerles daño gracias a que poseen una personalidad segura.

Con los dueños, si estos se presentan y actúan como líderes, el American Bully resultará obediente y atento a todas las instrucciones. Su actitud con otros humanos, por su parte, dependerá también del grado de socialización con el que se le haya criado.

Por definición, en las líneas de cría se eliminan los ejemplares que muestran algún tipo de agresividad hacia humanos y otros perros. Por lo que este comportamiento no es un carácter típico, a menos que se le enfade mediante algún tipo de amenaza inminente.

Este perro solo puede tornarse agresivo frente a otros humanos si no se le cría con disciplina, si no cuenta con una rutina permanente de ejercicios y de recreación y si pasa por alguna situación que lo acorrale.
Funciones y trabajos que desempeña

El American Bully es una raza creada con un propósito específico, de allí que se tenga tanto cuidado en las líneas de cría desde sus orígenes.

Queda claro que no presenta signos de agresividad, a menos que esta resulte como respuesta ante situaciones inminentes, por lo tanto su función específica es la de ser un perro de compañía.

Es ideal para pasarla bien, tener una mascota con la cual jugar, y para acompañar a su amo o a toda la familia durante los paseos al aire libre. Sin duda tiene un buen nivel de tolerancia.

Además, también puede cumplir la función de perro guardián, ya que es una raza con aspecto físico fuerte y con un carácter determinante. Aunque no es agresivo, como repetidamente se ha establecido, es valiente y decidido, así que no permitirá que la propiedad a su cuidado o la familia a la que pertenece se vea amenazada ante un riesgo sin hacer nada al respecto.

No ha sido creado para ejercer ningún tipo de trabajo forzado. Es cierto que cuenta con un cráneo que le da un aspecto violento, y con una musculatura que haría pensar que es un perro para trabajos fuertes, pero su carácter no lo hace ideal para ejercer esas funciones. A pesar de ello, responde muy bien ante las órdenes cuando es criado con disciplina.

La razón principal por la que no es un perro de trabajo es debido a, precisamente, las características físicas que le dan ese aspecto de perro violento. El American Bully tiende a padecer enfermedades como dolor en las articulaciones, artritis, displasia de codo, ectopia, entre otros; todas estas situaciones lo inhabilitan para realizar cualquier tipo de actividad de gran escala.

Su Entorno

El entorno y ambiente en el que se desenvuelve un American Bully pueden influir positiva o negativamente en su carácter y temperamento, por lo que se han de tener ciertas consideraciones

Este entorno deberá conformarse por características tanto físicas como psicológicas. Las primeras garantizaran un desarrollo físico pleno y una vida con el menor riesgo posible a enfermedades, y las últimas, es decir, las características psicológicas, permitirán que sea feliz.

Son perros que pueden estar en un apartamento siempre y cuando pueda realizar ejercicios de forma regular. Hay que tomar en cuenta que debido a su morfología los ejercicios no deben ser intensos ni prolongados. En caso de tenerlo como mascota en un lugar de espacio reducido, por lo menos tiene que disfrutar de una caminata por día.

No obstante, lo ideal es contar con un amplio jardín a disposición para el desenvolvimiento del American Bully, en donde pueda quemar todas sus energías, mantenerse sano y estar siempre alegre.

Ambiente en el que es feliz

Su carácter y cualidades hacen que el American Bully requiera de ciertas condiciones en un ambiente para ser feliz, para vivir plenamente y tener un crecimiento en conjunto con la formación de una personalidad sana.
En este sentido el entorno perfecto para esta raza será aquel en el que pueda mantenerse rodeado de muchos miembros de una familia. Es un perro predispuesto genéticamente a la vida en manada, si bien todas las razas lo están a este estilo de vida, el Bully todavía más.

La carencia de agresividad y las limitaciones en actividades físicas por su fisionomía, lo inclinan a una vida pacífica, en familia, donde pueda disfrutar y desarrollar su carácter habitual.

Siempre será feliz en entornos donde hay niños con los que pueda jugar y ante los cuales es extremadamente tolerante.

¿Dónde se desenvuelve de mejor forma?

Para que el American Bully pueda tener un mejor desenvolvimiento, además del entorno familiar, en cuanto al contexto físico, necesitará de espacio para poder realizar actividades físicas que lo mantengan activo, pues de esta forma podrá estar siempre saludable.

Los ambientes con climas agradables y equilibrados son los mejores para esta raza. No suele soportan entornos extremos, ya sea de altas o muy bajas temperaturas. Podría decirse que pueden tener mejor salud y desenvolvimiento física ambientes medianamente cálidos.

Es importante que tenga una rutina de ejercicios diarios, de allí la advertencia de espacios abiertos donde puede gozar de estas posibilidades.

Una casa con un patio o jardín extenso y rodeado de árboles es lo mejor. Estos son perros de compañía, por lo tanto no responden bien ante la soledad. Cuando se encuentran solos su entorno se vuelve inhóspito, llenándose de mucha inquietud y modificando en ocasiones su comportamiento, al punto de causar daños a objetos dentro del hogar.

Generalmente prefieren entonces los espacios abiertos antes que los cerrados. Esto no significa que no puedan vivir dentro de un apartamento, por ejemplo, solo implica un mayor grado de responsabilidad y compromiso para sacarlo a pasear diariamente de manera que pueda estirar sus patas, quemar energía y hacer un poco de ejercicio.

Cuando un American Bully se mantiene encerrado por más de 24 horas, su carácter se ve afectado drásticamente pero es su rendimiento físico el que más sufre, llegando incluso a sufrir de algunas enfermedades físicas o psicológicas.

Independientemente del lugar, los ejemplares de esta raza necesitan contar con entorno y las condiciones necesarias para estar siempre activos, evitando los problemas de obesidad y además prevenir las enfermedades en las articulaciones, implícitos en ella.

En resumen, es fundamental proveerle de elementos que le permitan desarrollar actividades en un entorno ideal para sus características físicas y cualidades de su personalidad.

Allí radica la importancia de que cuente constantemente de espacios físicos abiertos, de oportunidades para sociabilizar, de juguetes nuevos que le permitan mantenerse activos mediante el juego que es una de las características esenciales y naturales de su raza.

Un American Bully en un entorno solitario, aburrido y sin esparcimiento no crece sano, tampoco desarrolla un carácter estable, ya que tales aspectos son contrarios a su propia naturaleza.

Los azotes del clima por lo general afectan negativamente a los cachorros de esta raza. En ocasiones las altas temperaturas pueden causar problemas cardiacos en ellos, lo que al final puede resultar en una situación no deseada. Principalmente debe mantenerse hidratado en todo momento bajo este tipo de ambiente y contar siempre con un recipiente con agua.

En el caso de las bajas temperaturas, su permanencia dentro de las instalaciones del hogar es la mejor solución. Así mismo es importante proveerle de mantas y elementos que puedan hacerlo entrar el calor y sufrir menos.
En definitiva, los American Bully se van a desenvolver de manera correcta en los entornos en los que goce de todo lo que su organismo necesita: espacio, actividades físicas, compañía, etc.