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Perro polar argentino

Perro polar argentino
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El perro polar argentino, usualmente abreviado como PPA, es un perro que se encuentra extinto debido a la falta de interés por la continuidad de su crianza. Originalmente fue ideado y criado por el Ejercito de Argentina para cuidar las bases militares ubicadas nada más y nada menos que en la Antártida. Estos perros debían soportar temperaturas absurdamente bajas ya que servían de transporte de diferentes tipos de rubros entre bases militares, tarea que llevaban a cabo tirando trineos.

Este perro no tiene nada que envidiarles a los grandes perros nórdicos, ya que descendía directamente de la mezcla de los principales perros adaptados a las más inclementes condiciones climáticas del planeta, como son el husky siberiano, el alaskan malamute, el groenendael y el spitz manchuriano. Su extinción ocurrió en 1994, en parte, debido a las leyes estadounidenses para la protección del medio ambiente, leyes que sostenían que el clima antártico era demasiado inclemente para estos perros, por lo cual los ejemplares existentes en el suelo antártico fueron enviados a los Estados Unidos de Norteamérica.

En la Antártida el clima es inclemente ya que las temperaturas van varios grados bajo cero, por lo que ningún vehículo que no esté especialmente ensamblado para soportar las temperaturas de este tipo podría funcionar en suelo antártico. Esto era un problema, además que el ensamblaje y el transporte hacía la Antártida de estos vehículos podía resultar en una inversión millonaria en dólares, por lo que los exploradores y militares argentinos decidieron que mejor sería invertir en la crianza de perros especialmente adaptados a las condiciones climáticas de la zona.

Perro-polar-argentino

Esta raza no es una casualidad, es decir, no fue criada por personas que simplemente tomaron razas resistentes al frio al azar para crear una raza súper resistente a él, esta raza fue el fruto de las investigaciones de dos médicos militares, llamados Héctor Martín y Félix Daza Rodríguez. El perro resultante de esta cría selectiva fue el perro polar argentino, el cual podía recorrer grandes distancias sin fatigarse.

Tampoco fue una raza que fue criada en poco tiempo, el trabajo completo de crianza de esta raza tomó nada más y nada menos que 31 años de cría y selección de los mejores ejemplares de cada camada para su posterior cruce.

A estos perros también se les iba entrenando desde muy cachorros el desplazamiento con pequeños trineos y mientras iban creciendo se les iba a aumentando el peso de los mismos, por lo que adquirieron una gran fuerza y tonificación de los músculos de su cuerpo.

Debido a la cercanía de la Antártida con Argentina este país decidió comenzara a explorar este continente helado con la única finalidad de explorarlo y asegurarse de que no hubiera otros países colocando bases militares cercanas al territorio argentino, esto comenzó en 1950, año durante el cual también se pensó en cuál sería la mejor manera de transporte por estas zonas heladas, por lo que se pensó en la cría del perro polar argentino.

El perro polar argentino era un perro de enormes proporciones, llegando incluso a ser un perro de raza gigante en algunos casos, los machos por lo general llegaban a pesar 60 kg mientras que las hembras pesaban 52 kg, era un perro en exceso corpulento si se le compara a los perros normales, lo cual se debía a su denso y largo pelaje y además a su “gordura” que tenía la función de mantener el calor corporal y además reservar energía para viajes largos, llegando a sobrevivir en condiciones extremas.

Los trineos los tiraban 11 perros, los cuales podían ir cargados fácilmente con una tonelada de peso. Estos trineos podían ser tirados fácilmente a una velocidad de 35 km/h con tan solo 11 de estos nobles animales mientras que si el terreno se inclinaba a favor del trineo podían llegar a surcar los inhóspitos terrenos polares con una velocidad de 50 km/h. Todo esto sin descanso, durante al menos 6 horas continuas.

Los perros polares argentinos podían soportar la impresionante temperatura de -70ºC con facilidad y pudieron sobrevivir a las temperaturas más inhóspitas del mundo si de frio se habla, las cuales se ubicaron en -83ºC, en la base de Vostok, que pertenecía a la URSS. Eran llamados “perros pingüinos”.